Los ataques son frontales. Ya llevamos unos cuantos meses sufriendo, en primera persona, la irresponsabilidad de los dueños de mundo. Ya no hay cabida para una cara amable que nos hable de bienestar, de protección, de alguna clase de paternalismo que jamás nos curará las heridas. El capitalismo ha empezado un nuevo proceso de reestructuración, se sabe poderoso y no cejará en su empeño sin recibir algún golpe que le obligue a cambiar su rumbo. Nosotros, los desposeídos, hacemos lo que mejor sabemos, aquello que más veces hemos tenido que practicar: Nos buscamos la vida. Trabajamos en precario aquí y allá, y cuando las circunstancias aprietan demasiado, saltamos. Nos ciscamos en la madre de alguno, robamos artículos de primera necesidad de los supermercados, donde insultantemente se acumulan, porque no podemos pagarlos. Participamos, si acaso, de manifestaciones o de huelgas, intentamos escenificar un combate que nunca acaba por llegar.
El día 28 de Enero sufriremos otra vuelta de tuerca más, pero no una cualquiera. Unos y otros, sindicalistas profesionales, gobernantes y empresarios, se reúnen para estudiar la mejor forma posible de llevar a cabo los deseos de sus dueños. Esta vez han decidido hacernos trabajar aún más tiempo, en un mundo en el que no hay trabajo y en una vida en la que apenas nos queda tiempo. Quizás hasta que seamos tan mayores que no recordemos las conquistas sociales que nuestros antepasados nos brindaron. Quizás sólo hasta que nuestro cuerpo sea ineficaz por sus fallos, y seamos sustituidos por otra pieza más del engranaje productivo.
Aunque solo sea un tímido intento de ejercer el derecho al pataleo, aunque quizás lo máximo que consiga sea despertar a algún otro igual a nosotros del letargo del miedo, un grupo de personas conscientes del mundo del que participan, sin más interés que el citado, hemos decidido dar una respuesta. Hemos escogido el día anterior al nuevo hachazo, el 27 de Enero, para hacer visible nuestro total desacuerdo y para animaros a vosotros a hacer lo propio. Tú solo, con un spray de pintura, cien pancartas o un bote de silicona, con tus amigos o tus compañeros de trabajo y con tu cerebro en ebullición puedes ayudarnos a intentar derrumbar el decorado de paz social que los diseñadores del capitalismo han construido para nosotros. Que al menos, las calles que ven pasar nuestras vidas, sean cómplices y griten a los cuatro vientos que este sistema es criminal, que sus gestores son los cómplices que lo hacen posible y que la economía siempre debería estar al servicio de los intereses del ser humano y nunca al revés.
Muestra tu rabia el día 27 de Enero. Desahogate y contribuye a que otros se sumen. No perdonamos, no olvidamos. Somos legión, contad con nosotros.
Asamblea Abierta contra la Crisis, Xixón, Xineru de 2011.





